viernes, 9 de enero de 2009

Las cadenas que esclavizan a los seres humanos son mentales

Jorge BucayCuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante, que, como mas tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales... Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba sus patas

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.

El misterio sigue pareciéndome evidente.

¿Qué lo sujeta entonces?

¿Por qué no huye?

Cuando tenia cinco o seis años, yo todavía confiaba el la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia:

-Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.

Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:

-El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.

Imagine que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro... Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.

Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.

Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza...

El elefante encadenado
[Cuento de Jorge Bucay]

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PensadorJorgeBucay

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8 comentarios:

asimov dijo...

Muy didáctica la historia... y muy real.

salu2.

Marcelo dijo...

Por supuesto que si, es imposible que un puñado de personas que detentan el poder controlen físicamente a millones y millones.. La clave está en la propia mente del ser humano, y está relacionada con la incapacidad de de observarnos a nosotros mismos, a muestra mente, despertar realmente a nosotros mismos. Mientras creemos que nuestras decisiones, pensamientos y emociones se apoyan en el conciente esto para nada es así, el 99 por ciento del tiempo estamos controlados por el inconciente y toda la carga y los mandatos que en él se esconden. Hasta no tomar conciencia de nosotros mismos y hacernos verdaderamente dueños de nuestra mente y pensamientos seguiremos siendo un "rebaño humano".

Saludos.

Bayo dijo...

Hola Marcelo:

Estoy de acuerdo contigo, sin embargo, es muy difícil que una persona tome conciencia, cuando TODO contribuye a que siga siendo parte del "rebaño": la religión metida desde su nacimiento que le incentiva ver el mundo con sólo un punto de vista, la educación que lo uniforma durante al menos 12 años, los medios de comunicación que lo hacen ser un consumidor y no pensador, etc.

Saludos.

Bayo

Marcelo dijo...

Estoy de acuerdo con eso por supuesto, lo contrario nos llevaría a ser parte del engranaje interminable de la culpa, una de las mejores herramientas del sistema. Pero creo que nosotros completamos el bosquejo, digo, considero que tenemos un márgen, obviamente este márgen de decisión depende del bagaje cultural de cada quien, de las diversas situaciones y tiempos individuales. Lo que digo va más allá de los juicios de la mente, y jústamente de eso hablo, del silencio entre cada pensamiento, ya que no somos los pensamientos y los conceptos que de él se derivan, sinó la conciencia que observa y contiene a esos pensamientos. Y ese "espacio", sin tiempo ni forma, NUNCA va a poder ser eclipsado del todo, porque es nuestra verdadera esencia que lo contiene todo.
Hay un libro que me pareció excelente en relación al tema, es "Una Nueva Tierra" de Eckart Tolle.

Saludos.

Bayo dijo...

Hola Marcelo:

Te entiendo muy bien. Encontrar ese "espacio" es como encontrar la esencia de uno mismo. Un libro maravilloso que habla de eso y de como encontrarlo es Siddharta de Hermann Hesse.

Saludos.

Bayo

Juampi dijo...

muy buena la reflexion

pero me hace falta mas, todos sabemos que de una u otra forma estamos atados a una estaca pequeñita.

pero el cómo es lo q urge

y si ninguno de nosotros propone un ejemplo para desarraigarse de lo que nos tiene apresados, toda reflexion es en vano

AncianoFuturo dijo...

Muy buena historia, Platon en su alegoria de la Caverna ya nos mostraba y modelaba el problema planteado, poniendo los elementos que conforman esta realidad tan ilusoria.

Asi que los animo a buscar mas información de Platon y la Caverna.

Saludos

Sra.Gata Dominga dijo...

Bayo me pareciò muy bueno tu cuento, me gusto poque me gustan todos animales.