miércoles, 11 de marzo de 2009

El ser humano ha sido degradado al ser tratado como herramienta industrial

Alcances de la arquitectura integral (1956)«En mi análisis, anticipo que la arquitectura como arte comienza más allá de las demandas de la construcción y la economía, en el plano psicológico de la existencia humana. La satisfacción de la psique humana que resulta de la belleza, es tan importante para una vida plena y civilizada como la satisfacción de nuestras necesidades de comodidad material o incluso más importante [...]

¿Es el hacedor de la rosa o el tulipán un artista, o un técnico? Ambas cosas, pues en la naturaleza la utilidad y la belleza son cualidades constitucionales, mutua y verdaderamente interdependientes [...]

Todos tenemos todavía ante nosotros esa unidad de ambiente y espíritu que prevaleciera en la época del carro y el caballo. Sentimos que nuestro período ha perdido esa unidad, que la enfermedad de nuestro caótico ambiente actual, su fealdad y desorden a menudo dignos de lástima, son resultado de nuestro fracaso en la tarea de colocar las necesidades humanas básicas por encima de los requisitos económicos e industriales. Abrumados por las milagrosas potencialidades de la máquina, la codicia humana ha interferido evidentemente en el ciclo biológico de la camaradería humana, ciclo que mantiene la salud de una comunidad. En el nivel inferior de la sociedad, el ser humano ha sido degradado al empleárselo como herramienta industrial. Esta es la verdadera causa de la lucha entre capital y trabajo, y del deterioro de las relaciones comunitarias. Enfrentamos ahora la difícil tarea de volver a equilibrar la vida de la comunidad, y humanizar el impacto de la máquina. Caemos en la cuenta de que la componente social pesa más que todos los problemas técnicos, económicos y estéticos involucrados en esta tarea.

La clave para una exitosa reconstrucción de nuestro ambiente -la gran tarea del arquitecto-, será nuestra determinación de que el elemento humano sea el factor dominante».

Alcances de la arquitectura integral (1956)
[Extracto del libro escrito por Walter Gropius]

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PensadorWalterGropius

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1 comentarios:

Nemo Starem dijo...

El autor tiene mucha razón. Convertir al ser humano en meramente un engranaje de una máquina mucho mayor, con fines puramente económicos y no sociales, es contraproducente para su desarrollo y enaltecimiento.

Si se viera siempre a las personas como personas, llenas de capacidades, y no meramente consumidores, "target audience" o mano de obra disponible, la humanidad haría un gran progreso.