jueves, 21 de mayo de 2009

Hay personas que son dueñas del presente y otras que lo son del porvenir

Crimen y castigo (1866)«Creo únicamente que en el fondo mi pensamiento es justo. Este pensamiento se resume diciendo que la Naturaleza divide a los hombres en dos categorías: la una inferior, la de los hombres ordinarios, cuya sola misión es la de reproducir seres semejantes a sí mismos; la otra, superior, que comprende los hombres que poseen el don o el talento de hacer oír una palabra nueva. Claro es que las subdivisiones son innumerables; pero las dos categorías presentan rasgos distintivos bastante determinados. Pertenecen a la primera, de una manera general, los conservadores, los hombres de orden que viven en la obediencia y que la aman. En mi opinión están obligados a obedecer, porque tal es su destino, y porque esto no tiene nada de humillante para ellos. El segundo grupo se compone exclusivamente de hombres que violan la ley o tienden, según sus medios, a violarla; sus delitos son naturalmente relativos y de una gravedad variable. La mayor parte reclama la destrucción de lo que es, en nombre de lo que debe ser. Mas, si por su idea deben verter la sangre y pasar por encima de cadáveres, pueden en conciencia hacer ambas cosas en interés de su idea, por supuesto. En ese sentido, mi artículo reconocía el derecho al crimen (¿recuerda usted que nuestro punto de partida ha sido una cuestión Jurídica?). Por otra parte no hay que inquietarse mucho; casi siempre la masa les niega ese derecho, los decapita o los cuelga, y obrando de esta suerte, cumple con mucha justicia su misión conservadora hasta hoy día, si bien es verdad que esta misma masa erige estatuas a los supliciados y los venera alguna que otra vez. El primer grupo es siempre dueño del presente, el segundo lo es del porvenir. El uno conserva el mundo y multiplica los habitantes; el otro mueve al mundo y lo conduce a su objeto. Estos y aquéllos tienen absolutamente el mismo derecho a la existencia y ¡viva la guerra eterna!».

Crimen y castigo (1866)
[Extracto del libro escrito por Fiódor Dostoyevski]

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4 comentarios:

Hugo dijo...

Es un libro apasionante, a mí me dejó tocado jaja. Desde entonces ya hay un Ralkólnikov dentro de mí, aunque apenas le dejo salir, ¡podría sumirme en el caos si lo hiciese! :D

Si no te importa, reproduzco otro fragmento igual de interesante, y muy relacionado:

"Por una parte, está una vieja estúpida, insensata, mísera, malvada y enferma que no le hace falta a nadie, sino que, por el contrario, le hace daño a todo el mundo, que no sabe para qué vive y que puede morirse mañana de muerte natural. […] Por otra parte, hay vidas jóvenes y sanas cuyas fuerzas se pierden por falta de apoyo. Y eso, ¡a millares y por todas partes! Con el dinero de la vieja destinado a un convento se podrían emprender o realizar cien o quizá mil acciones e iniciativas. Cientos, acaso miles, de existencias podrían ser encauzadas […] ¡Y todo con ese dinero! Si uno la mata y se adueña de su dinero para consagrarse luego a servir con él a toda la humanidad, al bien de todos, ¿no crees tú que millares de buenas acciones pueden borrar un crimen insignificante? Una muerte a cambio de cien vidas, ¿qué me dices de esa aritmética?"

La magia de este libro es que te hace pensar, no dar nada por sentado. Aun así creo que este fragmento parte de una premisa falsa o cuando menos discutible: matar viejas no soluciona nada a largo plazo jaja.

Un saludo.

Bayo dijo...

Hola Hugo:

Te encuentro la razón con el último comentario. Me parece que eso es lo que plantea Fiódor Dostoyevski en todo su libro, sobre todo con las constantes dudas de Rodion Romanovich Raskolnikov acerca de su crimen.

"El fin nunca puede justtificar los medios", por eso, con el extracto que publiqué, me imagino a Gandhi, quien se opuso al orden establecido (el dominio inglés), no para obtener la paz, sino a través de la paz.

Crimen y castigo es un libro que hace pensar de inicio a fin.

Saludos.

Bayo

bLuEsMaN dijo...

En cuanto al texto supongo que, en parte, entronca con la oposición a la leyes que ya encontraban legítima los sofistas al ser éstas artificiosas. La leyes son entonces fundamentalmente un camino de represión y como tal puede ser pisoteado.

En cuanto al blog tengo que decir que me ha sorprendido mucho encontrarlo. Por el momento sólo he podido leer una parte pero me ha parecido que comparte temas y orientación con la corriente culturalista por la que tanto simpatizo.

Felicidades por tan buen trabajo y saludos.

SUSO dijo...

Hola Bayo:
A mí me ha recordado bastante al Superhombre de Nietsche, la diferencia entre la mayoría anestesiada por la moral católica, y la casta de los elegidos, capaces de ignorar los dogmas, y abrazar el racionalismo, empíricos y sin supersticiones. Y lo que me parece más importante, viviendo en función de su sistema de valores (aquí si hay diferencia con el casi siempre la masa les niega ese derecho, los decapita o los cuelga de tu extracto).
Confieso que Crimen y Castigo sigue siendo uno de esos libros pendientes de leer, pero tu post me ha parecido lo suficientemente jugoso como para despertar de nuevo las ganas de meterle mano.
Muy bien elegido, Bayo.
Ya sabes dónde andamos!!