jueves, 27 de agosto de 2009

Las armas, la codicia y las cárceles tienen todas las de ganar con el libre mercado

El científico rebelde (2008)«Uno de mis monumentos favoritos es una estatua de Samuel Gompers que se encuentra no muy lejos de El Álamo, en San Antonio, Texas. Bajo la estatua hay una cita de uno de los discursos de Gompers:

¿Qué queremos los trabajadores?
Queremos más escuelas y menos cárceles,
más libros y menos armas,
más aprendizaje y menos vicio,
más ocio y menos codicia,
más justicia y menos venganza,
queremos más oportunidades de cultivar lo mejor de nuestra naturaleza.

Samuel Gompers fue fundador y primer presidente de la American Federation of Labor. Estableció en Estados Unidos la tradición de la negociación colectiva entre los trabajadores y la dirección de las empresas, lo cual propició una era de crecimiento y prosperidad para los sindicatos. Ahora, setenta años después de la muerte de Gompers, los sindicatos han perdido peso, al tiempo que se ha renunciado tácitamente a los sueños de aquel sindicalista (más libros y menos armas, más ocio y menos codicia, más escuelas y menos cárceles). En una sociedad privada de justicia social y con una ideología de libre mercado, las armas, la codicia y las cárceles tienen todas las de ganar.

Hace cincuenta años, cuando estuve estudiando matemáticas en Inglaterra, uno de mis profesores fue el gran matemático G. H. Ardí, autor de un pequeño libro, Apología de un matemático, en el que se explica al público en general lo que hacen los matemáticos. Hardy proclamó lleno de orgullo que había dedicado su vida a la creación de unas obras de arte abstracto totalmente inútiles y carentes de cualquier posible aplicación práctica. Tenía unas ideas muy precisas sobre la tecnología y las resumió en la siguiente afirmación: "Se dice que una ciencia es útil si su desarrollo tiende a acentuar las desigualdades existentes en la distribución de la riqueza o si promueve de una forma más directa la destrucción de la vida humana". Escribió estas palabras mientras la guerra hacía estragos en su entorno.

Sin embargo, su opinión sobre la tecnología tiene cierto valor incluso en tiempos de paz. Muchas de las tecnologías que actualmente están ganando posiciones a mayor velocidad, sustituyendo a los trabajadores por máquinas en las fábricas y las oficinas, haciendo más ricos a los accionistas y más pobres a los trabajadores, tienden en realidad a acentuar las desigualdades existentes en la distribución de 1a riqueza. Además, esas tecnologías de fuerza letal continúan siendo tan rentables hoy día como lo fueron en los tiempos de Hardy. El mercado juzga las tecnologías por su eficacia práctica, según tengan éxito o fracasen en la realización de la tarea para la que están diseñadas. Sin embargo, incluso cuando se trata de alguna tecnología que haya alcanzado el mayor de los éxitos, siempre acecha en el fondo una cuestión ética: si merece la pena, o no, realizar la tarea para la que esa tecnología ha sido diseñada».

El científico rebelde (2008)
[Extracto del libro escrito por Freeman Dyson]

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PensadorFreemanDyson

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1 comentarios:

Minerva dijo...

Hola Bayo.
Habría que agregar que queremos menos expendios de cerveza y mas escuelas, desgraciadamente se ha descuidado éste punto. Crear mas centros de enseñanza, con ello el desarrollo intelectual. Saludos.