jueves, 13 de agosto de 2009

El consumo puede llegar a adoptar un carácter obsceno

El consumo me consume (1998)«La crítica al consumo como deseo y placer no debe hacerse desde una perspectiva puritana. La importancia conferida en nuestra civilización al confort cotidiano está bien en sí misma, además porque libera a las mujeres de tareas domésticas agobiantes. Es importante que las posibilidades de confort se hayan extendido, por la facilitación del crédito de consumo, desde las capas medias hacia los sectores populares. Estoy lejos de considerar que esos procesos realicen sólo los intereses del sistema, aunque a éste le interese hacer circular con rapidez sus mercancías.

Lo que debe criticarse es el consumo hedonista, el que se conecta con el síndrome del individualismo. Ese tipo de consumo se encuentra también en los sectores populares, en los casos de una compulsión que conduce a endeudarse más allá de las posibilidades del individuo o del grupo familiar. Pero, en general, el consumo hedonista se concentra en los sectores ricos o en las capas medias altas. Allí se presenta el caso de niveles de consumo que adoptan un carácter obsceno.

Esos niveles de consumo agresivos, en sociedades con grandes desigualdades sociales, muestran que la ética individualista se ha impuesto y que esas formas suntuosas del consumo se ven como un derecho. Eso revela un debilitamiento de la influencia de ciertas temáticas colocadas por las ideologías religiosas o políticas progresistas, entre ellos los temas de la solidaridad o de la justicia social.

Pero también el consumo hedonista de los sectores populares o de las capas medias bajas se relaciona con el síndrome individualista. El sentido es aquí diverso. No se trata de que la conducta de esos consumidores lo sea. Ellos simplemente buscan alcanzar niveles razonables de confort, mejorar sus deficientes condiciones de vida con el auxilio del crédito de consumo. Lo que sucede es que es muy posible que el endeudamiento los obligue a comportamientos de retraimiento, a dejar de lado compromisos políticos o sociales.

En ese sentido podemos hablar del crédito de consumo como un poderoso mecanismo de disciplinamiento».

El consumo me consume (1998)
[Extracto del libro escrito por Tomás Moulian]

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PensadorTomasMoulian

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2 comentarios:

Minerva dijo...

Hola Bayo, creo que cada vez nos creamos mas necesidades y lógicamente cada vez mas compras superfluas. La mayoría no se conforma con un telpefono celular, quieren el mas moderno, y asi en cada artículo que se " necesite". Puede llegar a ser chocante. Un saludo.

Buscador de buscadores dijo...

Que tal,

creo que el caracter obsceno ya lo adoptó hace tiempo, pero el problema es que somos incapaces de verlo. Pienso que algún día se demostrará el daño que nos hace la publicidad, aunque no sé quién se atreverá a ponerle el cascabel al gato...

Un saludo.

http://elocasodelamirada.blogspot.com