miércoles, 19 de agosto de 2009

Vivimos bajo un régimen totalitario con apariencias democráticas

Caosmosis«He denunciado los seudo movimientos que buscan la integración en el sistema dominante, me he asombrado de la imbecilidad narcisista que caracteriza a los militantes e ideólogos y he criticado el activismo sin ideas que consume todas sus energías en enfrentamientos epidérmicos. No vivimos bajo un régimen democrático burgués sino bajo un régimen totalitario con apariencias democráticas. En un disimulado estado de excepción. Esa distinción es fundamental para encarar el problema de la acción. Quienes aceptan las instituciones no practican un reformismo cualquiera, trabajan directamente para la dominación. Nada desde dentro, todo desde fuera. Pero tampoco basta con un rechazo institucional por violento que sea. La posición negativa camina en círculo. La conciencia no puede ser soslayada.

Decía Guicciardini en una de sus máximas que "la ignorancia, no teniendo ni fines ni reglas ni medida, procede furiosamente y da palos de ciego". No basta con lo que no se quiere; hay que saber qué se quiere. Si se quiere construir una línea de resistencia contra el capitalismo la crítica social unitaria es tan necesaria como la inteligencia del momento. La ignorancia es contrarrevolucionaria. Los nuevos procedimientos de la opresión como por ejemplo la exclusión, la motorización, la adicción al consumo, la suburbanización, etc., se han desenvuelto con pocos problemas gracias a los sindicatos, a las asociaciones cívicas, a las ONGs, a los partidos, a las plataformas, a los expertos, es decir, a los intermediarios. La supresión completa de ellos será la mejor garantía de éxito, aún en caso de derrota. Por otra parte, la nueva sociedad a construir no puede nacer de la apropiación del sistema productivo sino de su desmantelamiento. Eso significa desurbanización, artesanía, campesinado, lentitud, deriva, vida en común, fin de la política y de cualquier especialización, liberación del deseo...

Cambio radical en la forma de relacionarse con la naturaleza, cambio pues en la forma de vivir. Economía del potlach; don en lugar de intercambio. Municipalización del suelo; autogestión territorial. Nueva sociedad a la medida del hombre, basada en relaciones directas, sin mediaciones, sin Mercado, sin Estado».

Material descubierto enKuomodo

Miguel Amorós
[Extracto de su artículo Aviso al mal tiempo, publicado en la biblioweb Caosmosis]

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PensadorMiguelAmoros

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1 comentarios:

Asterix dijo...

Un buen árticulo, sin duda, sin embargo sólo las clases sociales más desposeídas serían capaces de asimlar rápida y fructíferamente un cambio semejante. Las clases mayoritarias del "primer mundo" los obreros y clase media siguen tras el sueño de prosperidad y consumo del que sólo sandrán con una catástrofe natural a gran escala.
Un saludo