martes, 15 de septiembre de 2009

Dónde nace una persona no debería determinar sus derechos y dignidad

Oliver Twist (1838)«¡Qué excelente ejemplo, el joven Oliver Twist, del poder de los vestidos! Liado en la colcha que hasta este momento fuera su único abrigo, lo mismo podría haber sido el hijo de un noble que el de un mendigo; difícil le hubiera sido al más soberbio desconocido asignarle su puesto adecuado en la sociedad. Mas ahora, envuelto ya en las viejas ropas de percal, amarillentas de tanto uso, quedó clasificado y rotulado, y al instante ocupó su debido lugar: era el hijo de la parroquia, el hospiciano huérfano, el galopín humilde y famélico que ha de ser abofeteado y tundido a su paso por el mundo, despreciado por todos y por nadie compadecido.

Oliver lloraba con fuerza; mas si hubiera podido saber que era un huérfano a merced de las indulgentes gracias de capilleros y limosneros, acaso hubiera llorado mucho más».

Oliver Twist (1838)
[Extracto del libro escrito por Charles Dickens]

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PensadorCharlesDickens

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3 comentarios:

Dean dijo...

Desde luego que no. Nacemos libres y con igualdad de derechos, esto en el papel, ya que en la práctica no es así.
Un saludo.

Mariano Lozano dijo...

Bueno, por aquellos entonces las cosas eran así y no se pueden mirar con los ojos de hoy.

Aún así, Dickens era muy crítico con su época y tuvo el valor de salir del cascarón de la burguesía para denunciar la situación social.

Hoy día se sigue discriminando por razón de origen, y en muchos casos, legalmente. Algo que deberá, sin duda, ir cambiando, pero que requiere aún yn largo recorrido.

Lo peor de este blog es que te hace pensar demasiado... ;-)

Un saludo expatriado desde el 20minutos!

lablogoteca.20minutos.es/mi-cienaga-1821

asimov dijo...

Así debería ser...

salu2.