jueves, 22 de octubre de 2009

Sólo el pensamiento vivido tiene valor

Demian (1919)«-Ya hablaremos otro día -dijo con cuidado-. Veo que piensas más de lo que puedes expresar. Claro que si es así te darás cuenta también de que nunca has vivido completamente lo que piensas; y eso no es bueno. Sólo el pensamiento vivido tiene valor. Hasta ahora has sabido que tu «mundo permitido» sólo era la mitad del mundo y has intentado escamotear la otra mitad, como hacen los curas y los profesores. ¡Pero no lo conseguirás! No lo consigue nadie que haya empezado a pensar.

Sus palabras me llegaron al alma.

-Pero -exclamé casi gritando- hay cosas verdaderamente feas y prohibidas; ¡no puedes negarlo! Están prohibidas y tenemos que renunciar a ellas. Yo sé que existen el crimen y los vicios; pero porque existan no voy yo a convertirme en un criminal.

-Hoy no agotaremos el tema -me tranquilizó Max-. Desde luego, no vas a asesinar o violar muchachas, no. Pero aún no has llegado al punto en que se ve con claridad lo que significa en el fondo «permitido» y «prohibido». Has descubierto sólo una parte de la verdad. Ya vendrá el resto, no te preocupes. Por ejemplo: desde hace un año sientes en ti un instinto, que pasa por «prohibido», más fuerte que todos los demás. Los griegos y muchos otros pueblos, en cambio, han divinizado este instinto y lo han venerado en grandes fiestas. Lo «prohibido» no es algo eterno; puede variar. También hoy cualquiera puede acostarse con una mujer si antes ha ido al sacerdote y se ha casado con ella. En otros pueblos es de otra manera. Por eso cada uno tiene que descubrir por sí mismo lo que le está prohibido. Se puede ser un gran canalla y no hacer jamás algo prohibido. Y viceversa. Probablemente es una cuestión de comodidad. El que es demasiado cómodo para pensar por su cuenta y erigirse en su propio juez, se somete a las prohibiciones, tal como las encuentra. Eso es muy fácil. Pero otros sienten en sí su propia ley; a esos les están prohibidas cosas que los hombres de honor hacen diariamente y les están permitidas otras que normalmente están mal vistas. Cada cual tiene que responder de sí mismo».

Demian (1919)
[Extracto del libro escrito por Hermann Hesse]

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PensadorHermannHesse

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2 comentarios:

Dean dijo...

Si dices algo tienes que respaldarlo con acciones claras si esperas que alguien te crea, ha sido así siempre, por sus hechos los conocereis.
Un saludo.

Sergio Sanz dijo...

Lo permitido y lo prohibido, son dos caras de una misma moneda, naciendo de una conciencia fragmentada.
Uno solo necesita el sentido común, para saber cada pensamiento que te lleve a una acción, a que cara representa, no existen las medias verdades, este tipo de moneda no se puede sujetar por el canto, caera a uno u otro lado, te llevará al destino que tu elijas de manera irremediable, consciente o inconscientemente. Pero no es muy distinto aquí y ahora, que en cualquier otro momento y lugar , la lectura es una y universal, independientemente de la raza, condición o clase social del individuo, no da lugar a más de una interpretacion, aunque historicamente los parametros hallan sido distorsionados y profanadas sus disposiciones esenciales para jugar a favor de quien se atreve a romper, machacar y triturar "la ley" habitualmente por falta de cultivar los conocimientos humanos. Las prohibiciones que se te representan de manera natural, naciendo desde el sentido común, no hablo de las leyes del hombre, esas están hechas a la medida de su capacidad intelectual, sin entrar en otros conceptos menos bondadosos, sino de las leyes naturales que rigen la vida que nacen de la inteligencia superior, son señales que te indican de nuevo, el camino correcto hacia la integridad, a lo que todo hombre debe aspirar en la vida, para dejar de ser un borrego y convertirse en el pastor.

Un Abrazo y Luz para el Camino