lunes, 9 de noviembre de 2009

Se debería estimular la experimentación social, económica y política

La conexión cósmica (1973)«Creo que lo que estamos necesitando son los cambios o mutaciones sociales. Quizá debido a que la tradición de la ciencia-ficción asegura que las mutaciones son feas y odiosas, sería mejor emplear otro término.

Pero la mutación social –una variación en el sistema social que se puede multiplicar y que si funciona bien puede ser el camino hacia otro futuro– parece ser la mejor frase. Sería conveniente examinar por qué algunos de nosotros consideramos discutible esta frase.

Deberíamos estimular la experimentación social, económica y política, a gran escala, en todos los países. Sin embargo, al parecer, está ocurriendo lo contrario. En países como los Estados Unidos y la Unión Soviética, la política oficial consiste precisamente en desalentar la experimentación porque, desde luego, es impopular para la mayoría. La consecuencia práctica es una desaprobación fuertemente popular de los cambios que puedan ser extraordinarios. Los jóvenes idealistas urbanos inmersos en una cultura de la droga, con formas de vestir consideradas como grotescas según normas convencionales, y sin ningún conocimiento sobre agricultura, no es probable que obtengan el éxito en establecer utópicas comunidades agrícolas en el Sudoeste americano, incluso sin hostigamientos o persecuciones locales. Sin embargo, estas comunidades experimentales, en todo el mundo, han estado y están sujetas a la hostilidad y violencia de sus vecinos más convencionales. En algunos casos, los vigilantes se encolerizan porque, en el fondo, rechazan todo cuanto les ha inculcado la generación precedente con respecto a los convencionalismos.

Por tanto, no debe sorprendernos que fracasen las comunidades experimentales. Tropiezan siempre con enorme oposición. Sólo se da un pequeño número de mutaciones. Pero la ventaja que tienen las mutaciones sociales sobre las mutaciones biológicas es que los individuos aprenden; los participantes en fracasados experimentos comunales pueden valorar las razones del fracaso y en posteriores experimentos tratar de evitar las causas del fracaso inicial.

No sólo debieran contar con la aprobación popular tales experimentos, sino también con una ayuda gubernamental que los apoyara. Les voluntarios para dichos experimentos utópicos –al enfrentarse con situaciones muy extrañas y hasta peligrosas en beneficio de la sociedad– creo que han de considerarse como hombres y mujeres de gran valor, de un valor realmente ejemplar. Son como el rompehielos que se abre paso hacia el futuro. Un día surgirá una comunidad experimental que funcione mucho más eficazmente que la sociedad políglota, correosa, y llena de parches en que estamos viviendo. Entonces tendremos ante nosotros una alternativa viable.

No creo que haya nadie hoy día lo suficientemente sabio como para predecir cuál será el futuro de tal sociedad. Puede que haya muchas y diferentes alternativas para cada una de ellas, por supuesto, con más éxito que la penosa y triste variedad que actualmente vivimos.

Un problema íntimamente relacionado con éste es que las sociedades no occidentales, subdesarrolladas, carentes de toda tecnología, viendo el poder y la gran riqueza material de Occidente, están haciendo enormes esfuerzos por imitarnos, abandonando así muchas antiguas tradiciones, y formas de vida realmente importantes. Hoy día sabemos muy bien que algunas de esas alternativas que se abandonan contienen elementos para las otras alternativas que buscamos. Debe haber alguna manera de conservar los elementos adaptables de nuestras sociedades –dolorosamente logradas a través de milenios de evolución sociológica–, mientras que, al mismo tiempo, es preciso aceptar la tecnología moderna. El problema principal y más inmediato es extender los logros tecnológicos a la vez que se mantiene la diversidad cultural.

Algunas veces se estima que la propia tecnología constituye un problema en sí. Yo sostengo que el error reside en el mal uso que hacen de la tecnología los líderes de las sociedades elegidos por métodos democráticos o, simplemente, a dedo, como hoy día se dice. Si tuviésemos que volver a primitivas tentativas agrícolas, como algunos sugieren, viéndonos obligados a abandonar la tecnología agrícola moderna, condenaríamos a muerte a centenares de millones de personas. El problema está en usar prudentemente la tecnología.

Por razones muy similares, la tecnología debe ser un factor principalísimo en sociedades planetarias más antiguas que la nuestra. Considero probable que esas sociedades que son infinitamente más sabias y benignas que la nuestra, sin embargo, gozan de una tecnología mucho más avanzada que la terrestre.

Nos encontramos en un momento de transición en la historia de la vida sobre la Tierra. No hay instantes más peligrosos, pero también es verdad que ni hubo ni hay momentos tan prometedores para el futuro de la vida en nuestro planeta».

Nota del autor del blogCon esta publicación quiero hacerle un homenaje al fallecido Carl Sagan, ya que hoy hubiese cumplido 75 años. Este popular astrónomo, aparte de ser un educador y divulgador científico excepcional, que amaba lo que hacía, era conciente que el mundo podía ser mucho mejor y no dejaba pasar la oportunidad de exponernos sus ideas sobre cómo mejorarlo; tal como lo demuestra el extracto.

La conexión cósmica (1973)
[Extracto del libro escrito por Carl Sagan]

Enlace permanente
PensadorCarlSagan

······Entradas relacionadas:


3 comentarios:

asimov dijo...

Mi mentor en la infancia. Un recuerdo para él.

salu2.

Rodrigo Yáñez dijo...

Siempre he tratado de imaginar tus palabras convertidas en voces para una democracia limpia e inocente.

Y veo un resplandor en ello.

ARTUROGAUSS dijo...

Tiendo a repudiar a los políticos Mexicanos.
Pienso que ocurre lo mismo con muchos connacionales. Nuestro ambiente político cambiaría si desde la educación básica tuviésemos talleres de debate político bimestrales. A guisa de exámen de civismo.