miércoles, 16 de diciembre de 2009

La cultura comercial está llena de informaciones erróneas y evasivas

El mundo y sus demonios (1997)«Clement, Hume, Paine y Huxiey hablan de religión. Pero gran parte de lo que escribieron tiene aplicaciones más generales... por ejemplo, al omnipresente fastidio de los anuncios que dominan nuestra civilización comercial. Hay unos anuncios de aspirina en los que los actores que hacen de médicos revelan que el producto de la competencia sólo tiene tal cantidad del ingrediente analgésico más recomendado por los médicos... no dicen cuál es este misterioso ingrediente. Su producto, en cambio, tiene una cantidad espectacularmente mayor (de 1,2 a 2 veces más por tableta), por lo que hay que comprarlo. Pero ¿por qué no tomar dos pastillas de la competencia? O consideremos el analgésico que funciona mejor que el producto de "efecto regular" de la competencia. ¿Por qué no tomar entonces el producto competitivo de "efecto extra"? Y, desde luego, no nos hablan de las más de mil muertes anuales en Estados Unidos por el uso de la aspirina, o los posibles cinco mil casos anuales de insuficiencia renal por uso de acetaminofeno, del que la marca más vendida es Tyienol. (Aunque eso podría tratarse de un Caso de correlación sin causación.) O ¿qué importa que un cereal de desayuno tenga más vitaminas cuando podemos tomarnos una pastilla de vitaminas con el desayuno? Igualmente, ¿qué incidencia tiene que un antiácido contenga calcio si el calcio sirve para la nutrición pero es irrelevante para la gastritis? La cultura comercial está llena de informaciones erróneas y evasivas a expensas del consumidor. No se espera que preguntemos. No piense. Compre.

La recomendación (pagada) de productos, especialmente por parte de expertos reales o supuestos, constituye una avalancha constante de engaños. Delata su menosprecio por la inteligencia de sus clientes. Presenta una corrupción insidiosa de actitudes populares sobre la objetividad científica. Hay incluso anuncios en los que científicos reales, algunos de distinción considerable, aparecen como cómplices de las empresas. Ellos revelan que los científicos también son capaces de mentir por dinero. Como advirtió Tom Paine, acostumbrarse a las mentiras pone los cimientos de muchos otros males.

Tengo delante de mí mientras escribo el programa de una de las exposiciones de Vida Sana que se celebran anualmente en San Francisco. Como es de rigor, asisten decenas de miles de personas. Expertos altamente cuestionables venden productos altamente cuestionables. He aquí algunas presentaciones: "Cómo producen dolor y sufrimiento las proteínas bloqueadas en la sangre." "Cristales, ¿son talismanes o piedras?" (Yo tengo mi propia opinión.) Sigue: "Del mismo modo que un cristal refleja ondas de sonido y de luz para radio y televisión —ésta es una interpretación burda e insípida de cómo funcionan la radio y la televisión—, también puede amplificar las vibraciones espirituales para los humanos armonizados." O aquí hay otra: "Retorno de la diosa, ritual de presentación." Otro: "Sincronización, la experiencia del reconocimiento." Esta la da el "Hermano Carlos". O, en la página siguiente: "Tú, Saint-Germain y la curación mediante la llama violeta." Así sigue sin parar, con profusión de anuncios sobre las "oportunidades" —que recorren la corta gama de discutible a falsa— que uno puede encontrar en esas muestras».

El mundo y sus demonios (1997)
[Extracto del libro escrito por Carl Sagan]

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PensadorCarlSagan

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7 comentarios:

Ismael Pérez Fernández dijo...

El mundo y sus demonios, es un libro que debería leerse en todos los institutos antes de empezar la carrera Universitaria.

KrizalidX1 dijo...

debe leerse aunque no hagas carrera universitaria

mjt dijo...

Solo lo leeran aquellos que lo merezcan. ¿Por qué será que la gran mayoría prefiere creer en las certezas comerciales, que no gusta de esfuerzo y quieren que se le den el alimento mascado? Lo diré: porque esa mayoría comercial(ista)todavía se encuentra en la más tierna infancia intelectual y no saben masticar ni lo desean. Un saludo.

Bayo dijo...

Hola:

mjt dice que la gente se encuentra en su infancia intelectual, pero si leyeran El mundo y sus demonios quizá comenzarían a madurar. Me parece que es un problema cultural: los individuos "alimentan" la cultura y la cultura "alimenta" a los individuos. En Chile no venden ese libro; yo tuve que pedir que me lo trajeran de Argentina. Ahora que sé lo "valioso" que es puedo recomendarlo y contribuir un poco a que sea más leído, pero está el problema de conseguírselo.

Saludos.

Bayo

Jordi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jordi dijo...

Lo leí hace tiempo y me pareció un libro excelente (como todo lo que produjo Sagan, desde luego).

Recomiendo (caso de que no lo conozcáis) "Vida inteligente en el Universo"

Un saludo.

Jack Rational dijo...

Concuerdo con ustedes. Un libro excelente. Es una lástima que tan poca gente lo conozca.

Supongo que si se intentase hacer obligatorio en los colegios, algunas sensibilidades religiosas se sentirían "ofendidas"...