lunes, 7 de diciembre de 2009

La misión verdadera de cada uno es llegar a sí mismo

Demian (1919)«En estos momentos tuve una certeza fulminante: cada uno tenía una "misión", pero esta no podía ser elegida, definida, administrada a voluntad. Era un error desear nuevos dioses, y completamente falso querer dar algo al mundo. No existía ningún deber, ninguno, para un hombre consciente, excepto el de buscarse a sí mismo, afirmarse en su interior, tantear un camino hacia adelante sin preocuparse del fin a que pudiera conducir. Aquel descubrimiento me conmovió profundamente; éste fue el fruto de aquella experiencia. Yo había jugado a menudo con imágenes del futuro y soñado con papeles que me pudieran estar destinados, de poeta quizá, de profeta, de pintor o de cualquier otra cosa. Aquellas imágenes no valían nada. Yo no estaba en el mundo para escribir, predicar o pintar; ni yo ni nadie estaba para eso. Tales cosas sólo podían surgir marginalmente. La misión verdadera de cada uno era llegar a sí mismo. Se podía llegar a poeta o a loco, a profeta o a criminal; eso no era asunto de uno: a fin de cuentas, carecía de toda importancia. Lo que importaba era encontrar su propio destino, no un destino cualquiera, y vivirlo por completo. Todo lo demás eran medianías, un intento de evasión, de buscar refugio en el ideal de la masa; era amoldarse; era miedo ante la propia individualidad. La nueva imagen surgió terrible y sagrada ante mis ojos, presentida múltiples veces, quizá pronunciada ya otras tantas, pero nunca vivida hasta ahora. Yo era un proyecto de la naturaleza, un proyecto hacia lo desconocido, quizás hacia lo nuevo, quizás hacia la nada; y mi misión, mi única misión, era dejar realizarse este proyecto que brotaba de las profundidades, sentir en mí su voluntad e identificarme con él por completo».

Demian (1919)
[Extracto del libro escrito por Hermann Hesse]

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PensadorHermannHesse

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2 comentarios:

Jordi dijo...

¡Buscarse a sí mismo!

He ahí el ideal místico por excelencia.

¿Y qué se encuentra uno cuando se halla a sí mismo?
¿Un conjunto de células que cambia cada 7 u 8 años aproximadamente?
¿Un conjunto de reacciones químicas que lo hacen soñar, amar, anhelar?

¿O puede que no?

Grandes secretos se encuentran cuando uno mira allá dónde nadie suele mirar.

Saludos.

mjt dijo...

De acuerdo con Jordi. ¿Como encontrarse si cuando uno cree que ha llegado a encontrarse, resulta que ahora se encuentra en otro sitio? Aun suponiendo que haya dado la vuelta completa, se halle de nuevo en el punto de partida y lo reconozca. ¿Podría decirse que se conoce porque ha recorrido y conocido toda la trayectoria? ¿Acaso no esté iniciando otra voluta a distinto nivel, y aunque suene parecido ya nada sea igual, y vuelta a empezar? Un saludo.