jueves, 3 de diciembre de 2009

Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros

Flow: For love of water (2008)«Esto ocurrió en 1854. El jefe indio de Seattle responde ante la solicitud que el hombre blanco hace ante el gobierno de USA de comprar, como dice aquí, un gran territorio indígena.

¿Cómo vender o comprar el cielo? ¿El calor de la tierra? Esa idea nos es extraña. ¿Si no somos dueños del fresco del agua y del ondular del agua cómo podemos comprarlos? No somos dueños.

Para mi pueblo cada pedazo de tierra es sagrado. Cada pequeña estrella brillante, cada pedazo de río. Cada niebla en el árbol sombrío. Cada zumbido de insecto, es sagrado en la memoria y experiencia de mi pueblo.

Esta hermosa tierra es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra, y ella es parte de nosotros. Los ríos son nuestros hermanos. Le damos a los ríos el cariño que le daríamos a un hermano.

Pero el hombre blanco no entiende nuestra cultura. Es un forastero, que arranca todo lo que necesita de ella. La tierra no es su hermana, sino su enemiga. Y cuando la conquista, se marcha. El secuestra la tierra de sus hijos y no le importa.

No sé, nuestra cultura es diferente» (Siddharaj Dhadda).

Flow: For love of water (2008)
[Extracto del documental]

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PensadorAshokGadgil

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4 comentarios:

Jack Rational dijo...

Si estuviésemos viajando en una nave espacial, cuidaríamos sus recursos.

Pero… ¿y la Tierra no es acaso lo mismo? Es una nave espacial que no podemos dirigir, con recursos limitados.

Si dejamos de pensar en la Tierra como un gran planeta y la vemos como una nave espacial, quizás la cuidemos más.

Saludos!

mjt dijo...

Totalmente de acuerdo con el jefe indio de Seattle. Sería bonito que dieramos gracias a la naturaleza cada vez que nos sirvieramos de alguna de sus criaturas para alimentarnos.
Un posible problema: hemos perdido ciertos instintos irracionales que nos protegían, mantenemos otros que nos perjudican y todavía no hemos desarrollado los que convendría a nuestra especie para progresar adecuadamente. Un Saludo.

Tay dijo...

Un fragmento muy inspirador

Muchas gracias

Minerva dijo...

Nuestros ancestros indígenas tenían un gran respeto por la naturaleza. Pero predominó la cultura de el hombre blanco donde la cultura judeo cristiana le da preponderancia sobre todo ser vivo. Es triste, pero real.