martes, 16 de febrero de 2010

No deberían otorgar el Premio Nobel de la Paz sobre la base de promesas hechas

Howard ZinnMe apabulló saber que a Barack Obama le dieron el Premio Nobel de la Paz. Es un golpe, realmente, pensar que a un presidente que lleva adelante dos guerras se le otorgará el Premio Nobel. Hasta que recordé que Woodrow Wilson, Theodore Roosevelt y Henry Kissinger recibieron, todos, premios Nobel de la Paz. El comité del Nobel es famoso por sus apreciaciones superficiales, porque les ganan la retórica y los gestos vacíos y por ignorar las flagrantes violaciones a la paz mundial.

Sí, Wilson se llevó el crédito por la Liga de las Naciones –ese ineficaz organismo que nunca hizo nada por evitar la guerra. Pero él bombardeó la costa mexicana, envió tropas a ocupar Haití y República Dominicana y metió a Estados Unidos al matadero que fue Europa en la Primera Guerra Mundial, con toda seguridad una de las más estúpidas y mortíferas guerras de la lista.

Y claro, Theodore Roosevelt gestionó una paz entre Japón y Rusia. Pero fue un amante de la guerra: participó en la conquista estadounidense de Cuba haciendo creer que la liberaba de España mientras le apretaba las cadenas estadounidenses a esa pequeña isla. Y como presidente encabezó la sangrienta guerra para subyugar a los filipinos, al punto de felicitar al general estadunidense que justo acababa de masacrar a 600 pobladores indefensos. El comité no le dio el Premio Nobel a Mark Twain, quien denunció a Roosevelt y criticó la guerra, ni a William James, líder de la liga antimperialista.

Ah, sí. Al comité le pareció bien otorgarle el premio de la paz a Henry Kissinger, porque firmó el acuerdo final que terminó la guerra en Vietnam, de la cual fue él uno de los arquitectos. Kissinger, que obsequioso le siguió la línea a la expansión de la guerra que Richard Nixon promovió, con los bombardeos a las comunidades campesinas de Vietnam, Laos y Camboya. Kissinger, que encarna con mucha precisión la definición de lo que es una guerra criminal, a ése le dan el Premio Nobel de la Paz.

No deberían otorgar el premio de la paz sobre la base de las promesas hechas –como ocurre con Obama, un elocuente fabricante de promesas– sino sobre la base de logros reales encaminados a ponerle fin a una guerra, y Obama continúa con acciones militares letales e inhumanas en Irak, Afganistán y Pakistán.

El comité del Nobel de la Paz debería retirarse tras entregarle sus enorme fondos a alguna organización internacional de la paz que no se apantalle con el estrellato y la retórica, y que tenga algún entendimiento de la historia.

Nota del autor del blog¡Y a Gandhi nunca le dieron el Premio Nobel de la Paz! ¿Habrá sido porque se oponía al "orden establecido" que había en su país (impuesto por el Imperio Británico)?

La guerra y los premios Nobel de la Paz
[Columna de Howard Zinn, publicada en el sitio web El mundo no puede esperar]

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PensadorHowardZinn

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2 comentarios:

Minerva dijo...

Bayo
Sentí esa misma impresión cuando se dió la noticia, pues no se han dado HECHOS CONCRETOS de que Obama quiera o tenga la intención de parar la masacre en Irak.

En lo personal creo que dicho premio se ha DEVALUADO al otorgarlo sobre promesas.

HECHOS NO PALABRAS.
Un saludo.

Vicky dijo...

Totalmente de acuerdo!