martes, 9 de marzo de 2010

La mayoría de los humanos no permiten a su propio mundo interior manifestarse

Demian (1919)«Asustado, objeté:

-¡Pero no se puede hacer todo lo que a uno le apetece! ¡No se puede matar a un hombre porque a uno le resulta desagradable!

Se acercó más a mí:

-En determinadas circunstancias se puede hasta eso. Pero la mayoría de las veces se trata de un error. Yo no digo que usted haga todo lo que le pase por su mente. No. Pero tampoco debe usted envenenar las ideas, reprimiéndolas y moralizando en torno a ellas, porque tienen su sentido. En vez de clavarse a sí mismo o a otro en una cruz, se puede beber vino de una copa con pensamientos elevados, pensando en el misterio del sacrificio. Se puede también, sin estas ceremonias, tratar los propios instintos, las llamadas tentaciones de la carne, con amor y respeto; entonces nos descubren su sentido porque todas tienen sentido. Cuando se le vuelva a ocurrir algo muy aberrante o pecaminoso, Sinclair, cuando desee de pronto matar a alguien o cometer no sé qué monstruosidad inconmensurable, piense un momento que es Abraxas el que está fantaseando en su interior. El hombre a quien quiere matar nunca es fulano o mengano; seguramente es sólo un disfraz. Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que se encuentra en nosotros mismos. Lo que no está dentro de nosotros mismos no nos inquieta.

Nunca había dicho Pistorius nada que me llegara tan hondo. No pude contestar nada. Lo que me había impresionado vivamente era la coincidencia de estas palabras con las de Demian, que yo llevaba en mi alma desde hacía años. Los dos no se conocían y los dos me decían lo mismo.

-Las cosas que vemos -dijo Pistorius con voz apagada- son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Sinclair, el camino de la mayoría es fácil, el nuestro difícil. Caminemos».

Demian (1919)
[Extracto del libro escrito por Hermann Hesse]

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PensadorHermannHesse

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3 comentarios:

emejota dijo...

Vaya, no había leído a Hesse, pero parece que lo descubrió antes que esta abuelita. La sabiduría siempre conduce a los mortales por las mismas sendas.

Bayo dijo...

Hola emejota:

Hermann Hesse es uno de mis autores favoritos. He leído El lobo estepario, Siddahartha y Demian, y ahora estoy leyendo Narciso y Golmundo (me gustaría leer todos sus libros, los más importantes). Son todos libros excelentes, de filosofía profunda y fácil de entender. Mal que mal, el extracto más destacado de este blog (que está al final del blog) es uno del libro El lobo estepario:
«Tienes razón, lobo estepario, mil veces razón, y sin embargo, has de sucumbir. Para este mundo sencillo de hoy, cómodo y satisfecho con tan poco, eres tú demasiado exigiente y hambriento; el mundo te rechaza, tienes para él una dimensión de más».

Saludos.

Bayo

Messicano dijo...

Sabiduria, muy cierta!