viernes, 28 de mayo de 2010

Creer sin reflexionar lo que dice la autoridad puede ser fatal

Vacas, cerdos, guerras y brujas: los enigmas de la cultura (1975)«Se estima que 500.000 personas fueron declaradas culpables de brujería y murieron quemadas en Europa entre los siglos XV y XVII. Sus crímenes: un pacto con el diablo; viajes por el aire hasta largas distancias montadas en escobas; reunión ilegal en aquelarres, adoración al diablo; besar al diablo bajo la cola; copulación con íncubos (diablos masculinos dotados de penes fríos como el hielo); copulación con súcubos (diablos femeninos). A menudo se agregaban otras acusaciones más mundanas: matar la vaca del vecino; provocar granizadas; destruir cosechas; robar y comer niños. Pero más de una bruja fue ejecutada sólo por el crimen de volar por el aire para asistir a un
aquelarre.
[...]
Voy a describir un caso típico entre los centenares documentados por el historiador de la brujería europea, Charles Henry Lea. Ocurrió en el año 1601 en Offenburg, ciudad situada en lo que más tarde se llamaría Alemania Occidental. Dos mujeres vagabundas habían confesado bajo tortura ser brujas. Cuando se les instó a identificar a las otras personas que habían visto en el aquelarre, mencionaron el nombre de la esposa del panadero, Else Gwinner. Else Gwínner fue conducida ante los examinadores el 31 de octubre de 1601, y negó resueltamente cualquier conocimiento de brujería. Le instaron a evitar sufrimientos innecesarios, pero persistía en su negativa. Le ataron las manos a la espalda y la levantaron del suelo con una cuerda atada a sus muñecas, un sistema conocido como la estrapada. Empezó a gritar, diciendo que confesaría, y pidió que la bajaran. Una vez en el suelo, todo lo que ella dijo fue "Padre, perdónales porque no saben lo que hacen". La volvieron a aplicar la tortura pero sólo consiguieron dejarla inconsciente. La trasladaron a la prisión y la volvieron a torturar el 7 de noviembre, levantándola tres veces mediante la estrapada, con pesos cada vez mayores atados a su cuerpo. Tras el tercer
levantamiento gritó que no podía aguantarlo. La bajaron y confesó que había gozado del "amor de un demonio". Los examinadores no quedaron satisfechos; deseaban saber más cosas. La elevaron de nuevo con los pesos más pesados, exhortándola a confesar la verdad. Cuando la dejaron en el suelo, Else insistió en que "sus confesiones eran mentiras para evitar el sufrimientos y que la verdad es que era inocente". Entretanto los examinadores habían detenido a la hija de Else, Agathe. Condujeron a Agathe a una celda y la golpearon hasta que confesó que ella y su madre eran brujas y que habían provocado la pérdida de las cosechas para elevar el precio del pan. Cuando Else y Agathe estuvieron juntas, la hija se retractó de la acusación que involucraba a su madre. Pero tan pronto como Agathe se quedó sola con los examinadores volvió a confirmar la confesión y pidió que no la llevaran de nuevo ante su madre.

Condujeron a Else a otra prisión y la interrogaron con empulgueras. En cada pausa volvía a confirmar su inocencia. Finalmente admitió de nuevo que tenía un amante demoníaco, pero nada más. El tormento se reanudó el 11 de diciembre después de haber negado una vez más toda culpabilidad. En esta ocasión se desmayó. Le arrojaron agua fría a la cara; ella gritaba y pedía que la dejaran en libertad. "Pero tan pronto como se interrumpía la tortura, se retractaba de su confesión". Finalmente confesó que su amante la había conducido en dos vuelos hasta el aquelarre. Los examinadores pidieron saber a quién había visto en estos aquelarres. Else dio el nombre de dos personas: Frau Spiess y Frau Weyss. Prometió revelar después más nombres. Pero el 13 de diciembre se retractó de su confesión, pese a los esfuerzos de un sacerdote que la confrontó con la declaración adicional obtenida de Agathe. El 15 de diciembre, los examinado- res le dijeron que iban a "continuar la tortura sin piedad o compasión hasta que dijera la verdad". Se desmayó, pero afirmó su inocencia. Repitió su confesión anterior, pero insistió en que se había equivocado al haber visto a Frau Spiess y Frau Weyss en el aquelarre: "había tal muchedumbre y confusión que era difícil la identificación, especialmente por cuanto todos los presentes cubrían sus caras lo más que podían". Pese a la amenaza de nuevas torturas, rehusó sellar su confesión con un juramento final. Else Gwinner murió quemada el 21 de diciembre de 1601.

Además de la estrapada, el potro y la empulguera, los cazadores de brujas utilizaban sillas con puntas afiladas calentadas desde abajo, zapatos con objetos punzantes, cintas con agujas, yerros candentes, tenazas al rojo vivo, hambre e insomnio. Un crítico contemporáneo de la caza de brujas, Johann Mattháus Meyfarth, escribió que daría una fortuna si pudiera desterrar el recuerdo de lo que había visto en las cámaras de tortura:

He visto miembros despedazados, ojos sacados de la cabeza, pies arrancados de las piernas, tendones retorcidos en las articulaciones, omoplatos desencajados, venas profundas inflamadas, venas superficiales perforadas; he visto las víctimas levantadas en lo alto, luego bajadas, luego dando vueltas, la cabeza abajo y los pies arriba. He visto cómo el verdugo azotaba con el látigo y golpeaba con varas, apretaba con empulgueras, cargaba pesos, pinchaba con agujas, ataba con cuerdas, quemaba con azufre, rociaba con aceite y chamuscaba con antorchas. En resumen, puedo atestiguar, puedo describir, puedo deplorar cómo se violaba el cuerpo humano».

Vacas, cerdos, guerras y brujas: los enigmas de la cultura (1975)
[Extracto del libro escrito por Marvin Harris]

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PensadorMarvinHarris

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5 comentarios:

KrizalidX1 dijo...

Es grotesca la historia de la humanidad...pero creer sin reflexionar lo que una autoridad o cualquier otra persona o de otra fuente siempre puede ser fatal.

Antonio dijo...

Y todavía hay quien dice que las religiones son buenas o que por lo menos no hacen daño.

Un Abrazo.

emejota dijo...

¿A que es un gran libro? aunque antiguo. Un abrazo.

Milo dijo...

Buen extracto

Me gustaría proponer otra reflexión: ¿es una autoridad basada (supuestamente) en la razón, en la objetividad y en el progreso una fuente legitima de poder sólo por estar basada en ello?

Tenemos muchos ejemplos de Regimenes que han tomado formas "racionalmente legítimas" de poder pero que aún así han torturado, desaparecido, asesinado, despojado, y un largo etc. Claro, podemos decir que podemos reflexionar y cuestionar estos poderes algunas veces fácticos, otras veces disfrazados de democracia. Pero ¿realmente se ha tenido la cuota de poder suficiente para hacerlo?. Y no solo para reflexionarlo y cuestionarlo, sino que también para cambiarlo.

Hoy en día, la moda esta en justificarse como autoridad racional, secular, objetiva. El capitalismo en sus más profundos postulados se define a si misma como la modalidad más racional y justa que pueda existir. Y todos tienen sus pruebas, que se acomodan a sus propias teorías.

¿Dónde está el problema entonces? ¿En la razón o en la creencia? Mi opinión es que en ninguna de las dos, ambas pueden ser manipuladas para dominar e imponer proyectos impunemente. Es claro que la ciencia posee un fundamento mayor en relación a lo objetivo del mundo frente a cualquier religión, pero tampoco podemos aspirar a construir "estados cientificos", caerían bajo la misma lógica de imponer verdades a a la fuerza si fuera necesario, solo porque "son mas ciertas"

Creo que el camino va por otra parte, en cuestionar las formas en que los seres humanos nos organizamos, quienes dominan a quienes, que les permite dominar, y que mecanismos pueden evitar caer bajo poderes centrales y absolutos, sin abandonar ni la racionalidad ni la fé, ambas necesarias en la condición humana, lo queramos o no.

Saludos, buen blog

Bayo dijo...

Hola:

La conclusión de este capítulo me dejó "helado". No quiero decir nada más, ya que sería como contar el final de la película.

Saludos.

Bayo