miércoles, 29 de septiembre de 2010

Las religiones inmunes a la crítica están destinadas a desintegrarse

«Pero la época en la que vivimos es muy interesante. Algunas preguntas sobre los orígenes, incluso algunas preguntas relacionadas con el origen del universo, pueden llegar a tener una comprobación experimental en las próximas décadas. No existe una posible respuesta para las grandes preguntas cosmológicas que no choque con la sensibilidad religiosa de los seres humanos. Pero existe la posibilidad de que las respuestas desconcierten a muchas religiones doctrinales y burocráticas. La idea de una religión como cuerpo de doctrina, inmune a la crítica y determinado para siempre por algunos de sus fundadores, es a mi criterio la mejor receta para una larga desintegración de esa religión, especialmente en los últimos tiempos. En cuestiones de orígenes y principios, la sensibilidad religiosa y la científica tienen objetivos muy parecidos. Los seres humanos somos de tal forma que deseamos ardientemente conocer las respuestas a esas preguntas —a causa quizá del misterio de nuestros propios orígenes individuales. Pero nuestros conocimientos científicos actuales, aún siendo limitados, son mucho más profundos que los de nuestros antecesores babilonios del año 1000 a. J.C. Las religiones que no muestran predisposición por acomodarse a los cambios, tanto científicos como sociales, están sentenciadas de muerte. Un cuerpo de creencias no puede ser vivo y consistente, vibrante y creciente, a menos de ser sensible a las críticas más serias que Le puedan ser formuladas.

La Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos contempla la diversidad de religiones, pero no prohibe la crítica religiosa. De hecho, protege y alienta la crítica religiosa. Las religiones tienen que estar sujetas, por lo menos, al mismo grado de escepticismo que, por ejemplo, las opiniones sobre visitas de OVNIs o sobre el catastrofismo de Velikovsky. Creo aconsejable que sean las propias religiones las que fomenten el escepticismo sobre los puntales fundamentales de sus propias bases. No se cuestiona que la religión proporcione alivio y ayuda, que sea un baluarte siempre presente para las necesidades emocionales y que pueda tener un papel social extremadamente útil. Pero eso no significa en absoluto que la religión tenga que ser inmune a la comprobación, al escrutinio crítico, al escepticismo. Resulta sorprendente el bajo nivel de discusión escéptica de la religión que se da en el país que Tom Paine, el autor de The Age of Reason, contribuyo a fundar. Sostengo que los sistemas de creencias que no son capaces de aceptar la crítica no merecen ser. Aquellos que son capaces de hacerlo posiblemente tengan en su interior importantes parcelas de verdad».

El cerebro de broca (1979)
[Extracto del libro escrito por Carl Sagan]

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PensadorCarlSagan


martes, 28 de septiembre de 2010

Esta sociedad ensucia la idea del anarquismo

Espléndido video clip de Paradoxus que hace reflexionar sobre lo que significa ser anarquista.


Letra:

Un hombre alto me pregunta
en el autobús sentado
que por qué soy anarquista
muy nervioso y asustado.
Me ha debido ver la chapa
que llevo en el pantalón
uniendo un gran descosido
que hace tiempo se rompió.
Le miro de arriba abajo
no vaya a ser un fascista,
es un hombre ya mayor.

¿Por qué soy un anarquista?
Yo fui, soy y seré anarquista porque hay un mundo mejor,
por bienestar y autogestión,
porque odio la explotación,
porque odio la corrupción,
porque existe la opresión,
porque empujo a la razón contra discriminación,
porque apoyo inteligencia frente a toda la violencia,
porque veo que demencia reina en el planeta Tierra.
Para que la paz emerja,
porque la naturaleza necesita nuestra fuerza,
porque busco la igualdad.
Y también la libertad,
sin tener que gobernar,
sin atar la dignidad, sin manipular verdad,
por la solidaridad y el respeto a los demás.


El hombre queda callado
ya parece que va ha hablar.
Sólo ha movido la boca,
creo que ahora va ha pensar,
yo miro hacia la ventana el paisaje de ciudad.
El hombre me da en el hombro y yo miro a su lugar,
me dice algo cojonudo,
creo que soy anarquista,
repite por qué lo eras
y me agruparé en la lista.

Yo fui, soy y seré anarquista porque hay un mundo mejor,
por bienestar y autogestión,
porque odio la explotación,
porque odio la corrupción,
porque existe la opresión,
porque empujo a la razón contra discriminación,
porque apoyo inteligencia frente a toda la violencia,
porque veo que demencia reina en el planeta Tierra.
Para que la paz emerja,
porque la naturaleza necesita nuestra fuerza,
porque busco la igualdad.
Y también la libertad,
sin tener que gobernar,
sin atar la dignidad, sin manipular verdad.
Por la solidaridad y el respeto a los demás.


Sometidos al trabajo
y al consumo irracional.
Estamos domesticados
por la multinacional.
Esta sociedad ensucia
la idea del anarquismo.
No es el caos ni la violencia
ni es pensar para uno mismo.
Solamente la anarquía
puede ser la solución.
Romperemos las cadenas,
gritaré revolución.


El anarquista
[Video clip de Paradoxus]

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jueves, 23 de septiembre de 2010

Cuando la religión hace afirmaciones empíricamente erradas entra en el dominio del contraconocimiento

Los nuevos charlatanes (2008)«Gozamos de la gran suerte de vivir en una época en la que disponemos de técnicas más fiables que nunca para evaluar la veracidad o falsedad de las afirmaciones sobre ciencia e historia. Por ello resulta inquietante comprobar cómo aumenta sin freno la popularidad de proposiciones que no superan las pruebas empíricas más básicas. La esencia del contraconocimiento es que se presenta como conocimiento pero no lo es. Puede demostrarse la falsedad de su afirmaciones, ya sea porque existen hechos que las contradicen, ya sea porque carecen de hechos que las apoyen. Proporcionan una falsa representación de la realidad (a veces de forma deliberada) al presentar como factuales y veraces hechos y datos que no lo son.

Como es lógico, sólo las afirmaciones sobre el mundo material pueden refutarse con el método empírico. Muchas doctrinas religiosas, por su propia naturaleza, no pueden contrastarse mediante la evidencia de nuestros sentidos, y por lo tanto no se ajustan de forma nítida a la categoría de contraconocimiento, por ridículas que sean. La ciencia no puede decirnos si Dios existe o si de verdad se produce la reencarnación. La religión entra en el dominio del contraconocimiento sólo cuando hace afirmaciones empíricamente incorrectas, algo que ciertas religiones, como el cristianismo y el islam fundamentalistas, hacen con una frecuencia alarmante. Los creacionistas, por ejemplo, dedican la mayor parte de su tiempo a negar el ingente número de observaciones científicas que indican que toda la vida evolucionó por procesos naturales de mutación y selección. Pero cuando ellos mismos hacen una afirmación contrastable, por ejemplo, que se produjo un diluvio universal hace cuatro mil años, puede demostrarse que es totalmente falsa».

Los nuevos charlatanes (2008)
[Extracto del libro escrito por Damian Thompson]

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PensadorDamianThompson


martes, 21 de septiembre de 2010

El calentamiento global puede tener consecuencias funestas para la vida

Impactante campaña publicitaria que hace reflexionar sobre los efectos que está teniendo el calentamiento global en el planeta Tierra.



Global Warming
[Anuncio publicitario]

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jueves, 16 de septiembre de 2010

La televisión invade toda la vida de las personas

Homo Videns: La sociedad teledirigida (1997)«La televisión se caracteriza por una cosa: entretiene, relaja y divierte. Como decía anteriormente, cultiva al horno ludens; pero la televisión invade toda nuestra vida, se afirma incluso como un demiurgo. Después de haber «formado» a los niños continúa formando, o de algún modo, influenciando a los adultos por medio de la «información». En primer lugar, les informa de noticias (más que de nociones), es decir, proporciona noticias de lo que acontece en el mundo, por lejano o cercano que sea. La mayoría de estas noticias terminan por ser deportivas, o sobre sucesos, o sobre asuntos del corazón (o lacrimógenas) o sobre diferentes catástrofes. Lo que no es óbice para que las noticias de mayor repercusión, de mayor importancia objetiva, sean las que tratan de información política, las informaciones sobre la polis (nuestra o ajena). Saber de política es importante aunque a muchos no les importe, porque la política condiciona toda nuestra vida y nuestra convivencia. La ciudad perversa nos encarcela, nos hace poco o nada libres; y la mala política —que obviamente incluye la política económica— nos empobrece».

Homo videns: La sociedad teledirigida (1997)
[Extracto del libro escrito por Giovanni Sartori]

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PensadorGiovanniSartori


martes, 14 de septiembre de 2010

Los relatos de la Biblia no pueden ser verdad

Notas autobiográficas: Albert Einstein (2003)«Como primera salida estaba la religión, que la máquina educativa tradicional se encarga de implantar en cada niño. De esta suerte -y pese a ser hijo de padres (judíos) absolutamente irreligiosos- llegué a una honda religiosidad, que sin embargo llegó abrupto fin a la edad de doce años. A través de la lectura de libros de divulgación científica me convencí en seguida de que mucho de lo que contaban los relatos de la Biblia no podía ser verdad. La consecuencia fue un librepensamiento realmente fanático, unido a la impresión de que el Estado miente deliberadamente a la juventud; una impresión demoledora. De esta experiencia nació la desconfianza hacia cualquier clase de autoridad, una actitud escéptica hacia las convicciones que latían en el ambiente social de turno; postura que nunca volvió a abandonarme, si bien es cierto que más tarde, al comprender mejor las conexiones causales, perdió su primitivo filo».

Notas autobiográficas: Albert Einstein (2003)
[Extracto del libro escrito por Albert Einstein]

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PensadorAlbertEinstein


miércoles, 8 de septiembre de 2010

Los argumentos básicos a favor de la existencia de Dios no son lógicamente viables

Magnífica reflexión del filósofo, matemático y escritor británico Bertrand Russell donde señala, básicamente, por qué no es cristiano y si hay razones prácticas para tener una creencias religiosa.

Me parece, fundamentalmente, deshonesto y dañino para la integridad intelectual creer en algo sólo porque te beneficia y porque pienses que es verdad.

Material descubierto enPiensa... luego existe



Bertrand Russell
[Reflexión extraída de una entrevista (1959)]

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PensadorBertrandRussell


viernes, 3 de septiembre de 2010

La ciencia es una determinada manera de pensar

«La ciencia es mucho más una determinada manera de pensar que un cuerpo de conocimientos. Su objetivo es descubrir como funciona el mundo, detectar las regularidades que puedan existir, captar las vinculaciones que se dan entre las cosas —desde las partículas elementales, que pueden ser los constituyentes últimos de toda materia, para organismos vivos, la comunidad social de los seres humanos y, como no, el cosmos contemplado en su globalidad. Nuestra intuición no es ni por asomo una pauta infalible. Nuestras percepciones pueden verse falseadas por la educación previa y los prejuicios, o simplemente a causa de las limitaciones de nuestros órganos sensoriales que, por descontado, só1o pueden percibir directamente una pequeña fracción de los fenómenos que se producen en el mundo. Incluso una cuestión tan directa como la de si, en ausencia de fricción, cae mas rápidamente una libra de plomo que un gramo de lana, fue resuelta incorrectamente por casi todo el mundo hasta llegar a Galileo, y entre los equivocados se hallaba, cómo no, el propio Aristóteles. La ciencia se fundamenta en la experimentación, en un ansia permanente de someter a prueba los viejos dogmas, en una apertura de espíritu que nos permita contemplar el universo tal como realmente es. No puede negarse que en ciertas ocasiones la ciencia exige coraje; como mínimo el imprescindible para poner en entredicho la sabiduría convencional.».

El cerebro de broca (1979)
[Extracto del libro escrito por Carl Sagan]

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PensadorCarlSagan


jueves, 2 de septiembre de 2010

El burgués es por naturaleza una criatura fácil de gobernar

El lobo estepario (1927)«... El burgués es consiguientemente por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley, la responsabilidad por el sistema de votación.

Es evidente que este ser débil y asustadizo, aun existiendo en cantidad tan considerable, no puede sostenerse, que por razón de sus cualidades no podría representar en el mundo otro papel que el de rebaño de corderos entre lobos errantes. Sin embargo, vemos que, aunque en tiempos de los gobiernos de naturalezas muy vigorosas el ciudadano burgués es inmediatamente aplastado contra la pared, no perece nunca, y a veces hasta se nos antoja que domina en el mundo. ¿Cómo es esto posible? Ni el gran número de sus rebaños, ni la virtud, ni el common sense, ni la organización serían lo bastante fuertes para salvarlo de la derrota. No hay medicina en el mundo que pueda sostener a quien tiene la intensidad vital tan debilitada desde el principio. Y sin embargo, la burguesía vive, es poderosa y próspera. ¿Por qué?

La respuesta es la siguiente: por los lobos esteparios. En efecto, la fuerza vital de la burguesía no descansa en modo alguno sobre las cualidades de sus miembros normales, sino sobre las de los extraordinariamente numerosos outsiders que puede contener aquélla gracias a lo desdibujado y a la elasticidad de sus ideales. Viven siempre dentro de la burguesía una gran cantidad de temperamentos vigorosos y fieros. Nuestro lobo estepario, Harry, es un ejemplo característico. Él, que se ha individualizado mucho más allá de la medida posible a un hombre burgués, que conoce las delicias de la meditación, igual que las tenebrosas alegrías del odio a todo y a sí mismo, que desprecia la ley, la virtud y el common sense es un adepto forzoso de la burguesía y no puede sustraerse a ella. Y así acampan en torno de la masa burguesa, verdadera y auténtica, grandes sectores de la humanidad, muchos millares de vidas y de inteligencias, cada una de las cuales, aunque se sale del marco de la burguesía y estaría llamada a una vida de incondicionalidades, es, sin embargo, atraída por sentimientos infantiles hacia las formas burguesas y contagiada un tanto de su debilitación en la intensidad vital, se aferra de cierta manera a la burguesía, quedando de algún modo sujeta, sometida y obligada a ella. Pues a ésta le cuadra, a la inversa, el principio de los poderosos: "Quien no está contra mí, está conmigo"».

El lobo estepario (1927)
[Extracto del libro escrito por Hermann Hesse]

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PensadorHermannHesse