viernes, 27 de julio de 2012

Este es un mundo que domestica para desconfiar del prójimo

Eduardo Galeano«¿Considera que el empobrecimiento de la población es más violento?

Si la lucha contra el terrorismo fuera verdadera y no una coartada para otros fines, tendríamos que empapelar el mundo con carteles que dijeran ‘se busca a los secuestradores de países, a los exterminadores de salarios, a los asesinos de empleo, a los traficantes del miedo’, que son los más peligrosos porque te condenan a la parálisis. Este es un mundo que te domestica para que desconfíes del prójimo, para que sea una amenaza y nunca una promesa. Es alguien que te va a hacer daño y para eso hay que defenderse. Así se justifica la industria militar, nombre poético de la industria criminal. Eso es un ejemplo clarísimo de violencia».

Eduardo Galeano
[Extracto de una entrevista del portal de noticias y humor independiente de la revista impresa The Clinic (24 de Julio de 2012)]

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PensadorEduardoGaleano

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2 comentarios:

Mikel-Miguel dijo...

Pocas dudas hay que tanto la guerra contra el terrorismo, como la guerra contra el comunismo o contra las drogas, han sido y continúan siendo pretextos para llevar a cabo una guerra real y más importante para quien la lleva a cabo, se trata de una guerra de la élite contra todo el mundo que está por debajo de ella socialmente.

Vicent dijo...

La verdad es que el mundo ha de entrar en la filosofía oriental y pensar que a pesar de necesitar siempre identificarnos contra el otro hemos de tener claro que todos somos complementarios, y hacer el nudo de nuestras realidades en tres campos, amor, deseo, goce y dentro de este luchar contigentemente a favor de nuestros derechos, el mundo necesita un grado de orientalismo, pienso yo, personalmente. Y sí, hay terroristas de las bajadas de sueldo, de los trabajos, y de los que buscan tener a toda costa un enemigo en este mundo globalizado en que ya no los hay de la misma forma que antes, en países y con los "abanderados". ¿Será ese el camino? yo sinceramente y me atrevería a decir que noblemente (a pesar de ser yo quien pone la etiqueta de noble) no lo es.

Un abrazo

Vicent