lunes, 30 de julio de 2012

La ciencia puede ser tan o más sorprendente que cualquier creencia irracional o supersticiosa

Bayo"'Todo partió con el Big Bang', con esa idea inicia el Museo Nacional de Historia Natural el recorrido por sus dependencias, museo al que llevé a mi hija (4) el sábado que acaba de pasar. Aunque en la página web del museo dice que solo los domingos y festivos son gratuitos y que de martes a sábado los adultos deben pagar una entrada de $600, los adultos mayores y niños de entre 8 y 18 años $300 y los niños menores de 8 años no pagan, a mi no me cobraron nada (al parecer, ese día la entrada era liberada).

Astronomía, zoología, paleontología, antropología son algunas de las disciplinas científicas posibles de encontrar en el lugar, presentadas a través de las más variadas formas audiovisuales, todas asombrosas y atractivas. Durante el recorrido, mi hija corrió de stand en stand, de vitrina en vitrina y de estación de trabajo en estación de trabajo, siempre mirando atentamente todo, siempre preguntándomelo todo. El recorrido lo hicimos en aproximadamente 45 minutos y, justo al momento en que lo terminábamos, mi hija me pidió repetirlo (lo que me demostró lo mucho que le había gustado).

Aparte de la diversión, una de las razones que más me incentiva a llevarla a lugares como ese es la inquietud que tengo de aportar a que desarrolle una actitud científica ante la vida, única actitud que, según yo, le mantendrá latente la curiosidad por el resto de su vida, la hará buscar siempre la verdad y la hará evaluar críticamente todas esas creencias irracionales y supersticiosas que andan dando vueltas por ahí, como mitos, teorías conspirativas e historias religiosas, creencias que mucha gente jura como ciertas, aunque generalmente no lo son, pues carecen de evidencias y buenas razones para serlo.

La ciencia puede ser tan o más sorprendente y reconfortadota que cualquiera de esas creencias. Y no me vengan a decir lo contrario, que tuve el placer de comprobarlo el sábado, en los ojitos de mi hija.

¡Bien por el museo!

¡Viva la ciencia!".




Bayo

Enlace permanente

······Entradas relacionadas:


2 comentarios:

Vicent dijo...

Pues ¡viva la ciencia! y el psicoanálisis dentro de ella.
La ciencia ha cambiado occidente, gracias a ella la Humanidad ha dado un gran salto cualitativo y cuantitativo, y partes de ella que a muchos se les antojan menores nos dicen que la verdad no es lo importante del discurso, a pesar de haberla de tener como clara y cierta para poder vivir, hay quien calificaría estas corrientes como científicas, pero otros de filosóficas e incluso quien las calificaría, seguro que sin conocerlas en habladurías, pero son científicas y entran dentro de lo que la corriente más empirista de la ciencia intenta desplazar.
Hay quienes estamos, no en contra, sino en guardia, contra un sector de la ciencia, la más utilitarista y empirista.
Y contra la que aliada con el discurso capitalista dificulta el fumar o prohibe el fumar, o los productos salados, o hace economía científica, o prohibe ir sin cinturón en un coche, etc.
Pero estos que defendemos que la verdad no es lo importante de un discurso hemos llegado allí gracias a la ciencia y somos ciencia y filosofía, y comprendemos, porque lo hemos vivido la fascinación ante una neurona y sus axones o ante simplemente la maquinaria de un reloj, pero también ante un infinito matemático o una paradoja filosófica y les damos lugar, pero yo como usted y si un día llego a tener hijos desearé que comience a ver el mundo desde afuera empezando por el método científico y sin abandonarlo si no quiere, porque todos cabemos en él.
Yo voy en contra del que impone, no en contra del que propone, como en un principio nació el método científico.

Vicent

Angol Mamalcahuello dijo...

Hay que incentivar en los niños la curiosidad por la ciencia. Desarrollar un pensamiento con basamentos científicos a temprana edad redundará, creo yo, en mejores seres humanos desde todo punto de vista.