viernes, 7 de septiembre de 2012

Debe cultivarse el pensamiento del pueblo

El mundo y sus demonios (1997)«Jefferson era un estudioso de la historia, no sólo la historia acomodaticia y segura que alaba nuestra propia época, país o grupo étnico, sino la historia real de los humanos reales, nuestras debilidades además de nuestras fuerzas. La historia le enseñó que los ricos y poderosos roban y oprimen si tienen la más mínima oportunidad. Describió los gobiernos de Europa, a los que pudo contemplar con sus propios ojos como embajador americano en Francia. Decía que bajo la pretensión de gobierno, habían dividido a sus naciones en dos clases: lobos y ovejas. Jefferson enseñó que todo gobierno se degenera cuando se deja solos a los gobernantes, porque éstos —por el mero hecho de gobernar— hacen mal uso de la confianza pública. El pueblo en sí, decía, es la única fuente prudente de poder.

Pero le preocupaba que el pueblo —y el argumento se encuentra ya en Tucídides y Aristóteles— se dejase engañar fácilmente. Por eso defendía políticas de seguridad, de salvaguardia. Una era la separación constitucional de los poderes; de ese modo, varios grupos que defendieran sus propios intereses egoístas se equilibrarían unos a otros e impedirían que ninguno de ellos acabase con el país: las ramas ejecutiva, legislativa y judicial; la Cámara de Representantes y el Senado; los estados y el gobierno federal. También subrayó, apasionada y repetidamente, que era esencial que el pueblo entendiera los riesgos y beneficios del gobierno, que se educara e implicara en el proceso político. Sin él, decía, los lobos lo engullirían todo. Así lo expresó en Notas sobre Virginia, subrayando que es fácil para los poderosos y sin escrúpulos encontrar zonas de explotación vulnerables:

En todo gobierno sobre la tierra hay algún rastro de debilidad humana, algún germen de corrupción y degeneración que la astucia descubrirá y la malicia abrirá, cultivará y mejorará de manera imperceptible. Todo gobierno degenera cuando se confía sólo a los gobernantes del pueblo. El propio pueblo es por tanto el único depositario seguro. Y, para que tenga seguridad, debe cultivarse el pensamiento...»

El mundo y sus demonios (1997)
[Extracto del libro escrito por Carl Sagan]

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PensadorCarlSagan

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6 comentarios:

Mikel-Miguel dijo...

La ciencia en concreto está abocada al fracaso si no es capaz de llegar a la gente, si solo permanece en el conocimiento de un grupo reducido de expertos. Si la población no ve la utilidad y valía de la ciencia, la repudiará y la abandonará; y entonces hay un futuro poco brillante y poco esperanzador para la humanidad.
Carl Sagan sabio conocedor de los errores cometidos con la ciencia en el pasado, expresó este peligro en su obra, especialmente emotiva y valiosa su advertencia en la serie Cosmos y también en otros trabajos como: El mundo y sus demonios o Sombras de antepasados olvidados.

rockandrolltaSista dijo...

Llevo buscando este libro sin éxito bastante tiempo, ¿me podrían decir donde conseguirlo?

En Madrid, en la casa del libro y sitios parecidos no está y me gustaría leerlo

AKELARRE dijo...

A partir de la enseñanza secundaria, debería ser obligatorio aconsejar la lectura de "El Mundo y sus Demonios".

Bayo dijo...

Hola rockandrolltaSista:

Aquí en Chile tampoco existe. Yo se lo encargué a un familiar que viajó a Argentina.

Saludos.

Bayo

Vicent dijo...

Estoy completamente de acuerdo, sólo el pueblo junto con sus vigilados libremente gobernantes, es decir, vigilados en libertad puede formarse la democracia, una verdadera democracia, siempre ha de haber tira y afloja entre fríos y calientes, entre electorado y políticos o militares pero hay que regular esa dialéctica, de la mejor manera, con la democracia real, hay momentos en que un Sachs hace una burbuja financiera con los alimentos, otro en que el capitalismo o los del discurso capitalista las 24 horas del día residentes en EEUU hacen la burbuja del ladrillo, pero ha de haber mecanismos para pararlos, para pararnos, ambos a sendos y sendos a ambos, mecanismos que sólo se pueden dar en democracia, una dictadura trae diez, quince años de apogeo, después de una limpieza vital de todo tipo en muchos de sus casos y luego cae en lo mismo, el ser humano por serlo se desgasta, delira cuando repite mucho lo mismo, cuando se eterniza en el poder. Es la falta del sistema, del lenguaje, y por ello ha de haber el cambio, la misma dialéctica de la Historia.

Un abrazo

Vicent

Manowar dijo...

en Argentina tenemos un grave problema con la ejecución de la "democracia", una tiranía disfrazada de populismo, en cierta forma un modelo único en Nuestra historia, pero con muchos aspectos que ya hemos sufrido una y otra vez como país(siempre tropezando en la misma Roca)

con respecto al libro, yo lo compré hace muchos años (tenía unos 14 años) casi de casualidad, no conocía precisamente de que se trataba, solamente porque me gustaba Sarl Sagan, y me abrió la cabeza de una forma tal que hubiese tardado muchos años mas en entender muchas cosas

me fui de por las ramas, je sólo quería decir que en Argentina suele verse en las librerías, bastante caro, por cierto

desafortunadamente lo presté hace mucho sin vistas a recuperarlo, tengo pendiente volver a comprarlo porque vale la pena(he escuchado el refrán que dice el que presta un libro es un boludo pero más boludo es el que lo devuelve)