lunes, 17 de diciembre de 2012

El avance de los derechos humanos, la razón y la educación le han permitido a los seres humanos construir un mundo que muchos en el pasado anhelarían

«Durante toda nuestra historia hemos tenido bastante experiencia en este tipo de problemas, y nunca han sido señal de algo excepcional (como el regreso de una divinidad o un apocalipsis global). Basta mirar un libro de historia y ver la inmensa cantidad de grandes guerras que hemos librado desde nuestros albores, los innumerables alzamientos y caídas de civilizaciones, o la interminable lista de hecatombes naturales que hemos resistido; recordemos hechos como la erupción del volcán Toba en Indonesia hace aproximadamente 71.500 años, reduciendo las poblaciones humanas a unas pocas decenas de miles de personas; o la erupción del volcán Tera en el siglo XVII a.C, la cual sepultó a toda la civilización minoica. Los terremotos no son nada nuevo, ya que muchas poblaciones viven sobre fallas geológicas, y los tsunamis tampoco han sido novedad desde que miles de humanos asentados en costas vivieron grandes inundaciones producto del aumento del nivel del mar después de la última gran glaciación. Se admiran por las controladas pestes y hambrunas actuales, mientras que durante la edad media, las hambrunas producto de la pequeña edad glacial, y la peste bubónica costaron la vida de millones de personas mermando la población de occidente; así como en el nuevo mundo la viruela, la conquista y la explotación humana costó la desaparición de miles de aborígenes de tribus norteamericanas, y la reducción colosal de nativos en Centro y Sudamérica, etc.

Muchos hechos más contemporáneos se me quedan en el tintero, pero lo único distinto en nuestra época, es que los medios masivos de comunicación y el efecto de la globalización nos permiten saber en breves instantes lo que ocurre alrededor del planeta, lo cual genera una avalancha de noticias que producen una sensación artificial de estar viviendo un “apocalipsis” de eventos naturales y humanos. Antes cuando no había televisión, radio, internet ni ningún medio de comunicación rápido (o cuando occidente no tenia mucho contacto con oriente) este efecto era mucho menor, pero los desastres y malas noticias, al igual que ahora, tenían lugar en todo el mundo.

Mucha gente hoy en día se queja de que estamos avanzando hacia una sociedad mas “degenerada”, “moralmente relativista” y con una juventud cada vez mas irreverente – aunque esto último parece ser un fenómeno netamente humano y cíclico, ya los babilonios, egipcios y griegos se quejaban de sus jóvenes tratándolos de “malcriados, lujuriosos, groseros, irrespetuosos, vagos, entre otros”.

El avance de los derechos humanos, la razón, la educación y el retroceso de la intolerancia nos han permitido construir un mundo que muchos anhelarían en siglos y milenios pasados. Todo esto esta muy lejos de la visión apocalíptica que muchos predicadores propagan, creando en la gente un falso y artificial sentido de pánico por la espera del famoso “Juicio Final”.

Es importante recalcar en el caso de los terremotos, la supuesta sensación de que en las últimas décadas ha aumentado su frecuencia, es simplemente un mito urbano. Esta correlación se debe a que ahora tenemos más de 8 mil sismógrafos alrededor del mundo, mientras que, por ejemplo, en los años 30, solo habían 350; los movimientos telúricos ocurrían con similar intensidad que ahora durante toda la historia registrada».

De Charlatanes, Predicadores, 2012 y el Fin del Mundo
[Extracto del artículo del sitio web de la organización Asociación Escéptica de Chile]

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3 comentarios:

Vicent dijo...

Estoy completamente de acuerdo con el escrito, pero he de apostillar algo, y es que estamos en la época de la paranoización del globo, la globalización y unidos el discurso de la ciencia y el capitalista se nos vende un imperativo paterno, muerto ya el Padre y el supuesto sujeto saber, Dios, en el que se nos induce al goce, en contra del deseo y del amor, bajo el imperativo ¡Goza hasta morir! en mi tierra hay un dicho popular que dice: Foteu, foteu que el món s'acaba! que traducido viene a decir en un doble sentido: ¡Joder, fastidiar, que el mundo se acaba!
No eran mejores aquellas civilizaciones donde a una mujer extraña a la tribu se le tachaba de bruja y era incluso en siglos cercanos quemada en la hoguera, pero hemos de aprender también lo positivo que tenía para el ser humano la cercanía de las relaciones y el amor, que hoy está sustituido por la producción y el consumo.
Por lo demás yo veo un mundo que, por lo menos en España con 25 % de paro, por poco que tengas trabajo, amor, y deseo en vivir y goces con tu pareja, amor, deseo y goce se vive francamente bien. Eso sí, conseguir el amor es como una carrera de obstáculos y casi sucede lo mismo con una amistad, sea de la profundidad que sea, y esto es lo que está haciendo que una gran parte de las poblaciones occidentales padezcan psicosis y demás trastornos mentales. Pero sé de donde venimos, de la sociedad industrial por ejemplo donde se trabajaban doce y más horas en condiciones de trabajo brutales, y de los pequeños pueblos donde no podía nadie tener una vida independiente y al más mínimo desliz eras el chivo expiatorio del pueblo y de aquí a la hoguera había un paso.
Hemos de seguir hacia adelante pero sin obviar el amor y el deseo, que ha sobrado en tiempos pretéritos con lo que hemos podido aguantar las malas condiciones de vida, pero ahora con buenas condiciones de vida nos falta, y no es un acto de involución reclamarlo, así como reclamar el eje de Occidente, como es el Padre o un supuesto sujeto saber, un eje donde dirigir nuestro deseo, amor y goce aún sin dirigirlo a él, desde la muerte de Dios de Nietzsche todo ha tomado un cariz de carrera de bólidos fórmula uno, el goce, el goce hasta la muerte ha sustituido a los antiguos imperativos paternos basados en el incesto.

En fin, que sí, que tiene razón, hoy vivimos el mejor tiempo histórico aunque hemos de optimizar de alguna manera la realidad para hacerla si cabe más tolerable, aunque la curva de la felicidad es la misma en una tribu africana en la que ir al supermercado les puede costar la vida al ser atacados por un búfalo en legítima defensa, mientras nosotros sólo hemos de comprar su carne en filetes rusos y cogerla de un frigorífico.

Bueno, un abrazo y no sé si le he dado ya las felicitaciones de Navidad. En fin, Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.

Vicent

alschopenhauer dijo...

Pésimo discurso.
Va Ud. para político que vuela.

En resumen:
"el infierno de hoy, es el paraiso del pasado".
Por eso tenemos los políticos que tenemos.

Pésimo escrito. En tan evidente la retalía de insensateses, que no merece la pena evidenciarlo.
Sólo un político que vive con lujos o a expensas de los demás, puede sostener la terrorífica realidad que estamos viviendo (y no digo que sea apocalíptica).

liztelmar dijo...

Estimado,

Soy periodista y estoy buscando miembros de la Asociación escéptica de Chile para una entrevista acerca de todas las teorías en torno al 21. Dónde te puedo escribir o llamar? Mi mail es liztelmar@gmail.com