viernes, 25 de enero de 2013

La televisión puede obligar a las personas a hacer lo que sea

Impactante documental que, a través de una nueva versión del experimento de Milgram, muestra el poder que ha alcanzado la televisión y a lo que pueden llegar las personas por respetar a la autoridad.

Creemos ser individuos autónomos, libres e independientes. En realidad somos seres individuales unidos a los demás por reglas y leyes que nos confrontan permanentemente a poderes y autoridades a las que nos sometemos sin pensarlo.

La desobediencia es un acto tan difícil de llevar a cabo que la historia no cesado de ensalzar a los individuos que osaron asumirla.

La televisión es hoy un sistema tan poderoso que su influjo sobre la mayoría de los individuos sobrepasa la de otros sistemas de influjo, como por ejemplo, el influjo que puede tener una religión...

Material descubierto enBlog Sentipensante



El juego de la muerte (1991)
[Documental]

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2 comentarios:

Vicent dijo...

Nuestro Yo no es totalmente nuestro, se conforma con padres primeramente, la televisión, los profesores, los amos, los amigos, libros, etc.
Pero pese a no ser del todo nuestro siempre hay y habrá algo que nos da la dignidad de ser lo que queramos ser, incluso si ello nos puede llevar a la muerte, es el caso de Sócrates o de muchos escritore que murieron al llegar dictaduras que les hacían callar, ellos no callaron, por dignidad, por conservar la vida pese a que parezca lo contrario, aquí le dejo un artículo mío del arquetipo de Prometeo, cuando el caliente dice, yo, pese a saber que vivir es ofender y juzgar tengo el derecho a ello:

El arquetipo judío-cristiano es el arquetipo de Prometeo, de Sócrates, de Cristo y del pueblo judío en la colectividad, necesitamos que Abel dé la vida por y a Caín para que el mundo siga su curso.
Pontalis decía que el silencio es la condición de la palabra, y es el silencio de la muerte, el silencio de las cosas que un escritor esconde, el silencio de las mentiras y los secretos quienes conforman la primavera de un ciclo en la Historia , el renacimiento de la democracia, la vida y el principio de vida o Eros pisando fuerte y, dando la tan querida, odiada y cacareada libertad.
Cuando me hablan despectivamente de la homosexualidad o de las diferentes y por algunos todavía inferiores razas recuerdo mi muerte como homosexual en un campo de concentración nazi y, pienso en mi resentimiento de entonces y el de mi adolescencia, hoy no gozo o amo a los varones, pero a pesar de amar mi mujer y ser dentro de mi deseo un hombre afortunado no dejo de odiar las voces que movidas por la huida de su autodestrucción anatemizan a hombres y a mujeres que se sienten Prometeos y culpables.
Sócrates nos mostró el camino en la época clásica, murió como Cristo por la dignidad de poder levantar la cabeza ante un hombre frío, para poder herir y juzgar con la palabra, condición de la vida, sin aplastamiento por la bota del amo, para vivir fuera de la humillación, sin terror, sin tener que pedir perdón.
Y no podemos olvidar Cristo, todos somos de culpables, quien esté libre de culpa que lance la primera piedra.
Puentes de diálogo mediante el silencio nos son necesarios y no victorias colectivas de uno u otro lado del género humano, esta es mi ilusión, que no ideal ni conquista.

emejota dijo...

Absolutamente de acuerdo. Vivimos vidas muy programadas, alguna más que otras y luego entran el C.I. unido a la Inteligencia emocional en juego. Bs.