viernes, 31 de mayo de 2013

Es necesario desarrollar el sentido crítico para tener una mejor sociedad

«Para cambiar la sociedad, necesitamos un cambio de mentalidad. Y volviendo a las sociedades utópicas, permitidme recordároslo de nuevo: ninguna sociedad que intente ser ideal se sostendrá sin el sentido crítico y de la ética de sus habitantes. Ahora mismo nuestros gobernantes, los gobernantes de todos esos países que he mencionado, se gastan nuestro dinero en ayudas a bancos, en guerras, en crear puestos de trabajo para sus familiares, y no en solucionar nuestros problemas. Sólo cuando seamos capaces de investigar, seguir los actos de nuestros dirigentes, y castigarles en las elecciones (con permiso de los chinos, que por desgracia no pueden) por su incompetencia, sólo cuando escojamos a políticos competentes y honrados, independientemente de su afiliación política, de su carisma o de su simpatía, independientemente de que nos caigan bien o mal… Sólo entonces podremos conseguir una sociedad más justa. Pueden intentar miles de gurús con las mejores intenciones crear una sociedad perfecta, que nunca lo será si sus habitantes miran a otro lado cuando los dirigentes derrochan la riqueza común en lugar de invertirla en sus propias necesidades. De nuevo, si queremos una sociedad mejor, tenemos que desarrollar el sentido crítico para detectar lo que funciona y lo que no, lo que necesitamos, lo que necesitamos urgentemente, lo que nos va a costar años conseguir, y si nuestros dirigentes están trabajando en ello, o se están dedicando a robarnos. En suma, sólo una sociedad bien educada, culta, con sentido crítico y dispuesta a juzgar a su clase política con firmeza, puede conseguir las más altas cotas de eficiencia y justicia. La mayor parte de los seres humanos viven en la pobreza y bajo gobiernos dictatoriales, y no pueden escoger a sus gobernantes. Pero los que sí podemos, tenemos la obligación de tomarnos esa elección como un deber ético: hacia el resto de la humanidad, hacia nuestros descendientes, y hacia nosotros mismos».

Utopía y sentido crítico: juzgar prioridades y planes a largo plazo. La energía
[Extracto del artículo del blog El diario cada vez menos privado de Natsu]

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jueves, 30 de mayo de 2013

La inspiración divina en la que se basa el cristianismo es imposible de contrastar, analizar o experimentar

«Los contenidos de la materia de Religión se basan en creencias sobrenaturales transmitidas mediante los criterios de autoridad y tradición, cuyo sustento único es una supuesta inspiración divina imposible de contrastar, analizar o experimentar, y que no cuenta con el refrendo de ninguna institución científica».

Material descubierto enHomínidos

ARP-SAPC critica el valor académico de la asignatura de religión
[Extracto del artículo del sitio web de la organización ARP-SAPC]

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viernes, 24 de mayo de 2013

Escepticismo, libre pensamiento, agnosticismo, ateísmo, humanismo y ciencia

"El escepticismo es mi naturaleza, el libre pensamiento (pensamiento crítico) mi metodología, el agnosticismo mi conclusión, el ateísmo mi opinión, el humanismo mi motivación y la ciencia mi fuente de información".

Material descubierto enTechpurri

Jerry DeWitt, derivación por Daniel
[Frase célebre]

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PensadorJerryDeWitt


lunes, 6 de mayo de 2013

Las cosas sí deberían preocuparnos

Bayo"Por muy bonito que parezca ese pensamiento que he escuchado tantas veces ante el robo o la falla de un objeto, algo así como 'no hay que preocuparse, lo material no es lo importante, las cosas se pueden recuperar', a este no le encuentro nada de bonito. Implicará planteamientos que no encuentro negativos, como el desapego por lo material y la disconformidad con el orden socioeconómico establecido, pero también, según yo, implica algo que los contrarresta y los deja en nada: la falta de conciencia sobre el ciclo de vida de las cosas y su impacto en la naturaleza.

Seguramente, dichos planteamientos dejarán tranquilos a esos individuos y no sentirán menos que orgullo al llevarlos a cabo y proclamarlos, pero para mi es evidente que al final solo se están beneficiando ellos y dudo que eso sea digno de admiración. Sería el fan número uno de ellos si las cosas se crearán de la nada, pero eso no es así. Las cosas se crean a partir de materias primas extraídas de la naturaleza y al comprarlas nos hacemos parte de la demanda que hace que dichos artículos se fabriquen, aumentando así la producción.

No digo que no haya que comprar nada nunca más. Solo digo que siempre hay que tener presente que como partes del ecosistema de la Tierra, los humanos tenemos un impacto ambiental, y nuestras decisiones personales, por muy mínimas que parezcan, importan (como dicen en la película Cloud Atlas: 'Y sin embargo, ¿qué es un océano sino una multitud de gotas?'). Mantener el equilibrio de nuestra especie con la naturaleza depende de cada uno y estar conscientes de esto no puede sino favorecer ese equilibrio. Las cosas, por lo tanto, sí deberían preocuparnos y una vez que adquiriésemos una deberíamos cuidarla bien para no perderla y que no fallase (y si fallase, haciendo lo posible por repararla), utilizándola de esta manera hasta final su vida útil.


Bayo

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jueves, 2 de mayo de 2013

Se ha instalado la idea que el capitalismo de libre mercado es el "orden natural"

«El siglo XX termina con el despliegue triunfante del capitalismo de libre mercado o neoliberal, que el coro pregona como orden natural. Este nuevo sistema global (social, político y cultural, no solo económico) ha invadido parte importante del globo, sorprende día a día con nuevos prodigios tecnológicos y es capaz de crear la impresión que esas potencialidades desencadenadas cambiarán de manera decisiva el trabajo, la vida cotidiana, que modificarán incluso las condiciones biológicas de la vida, sin siquiera retroceder ante el problema, hasta ahora, irreductible de la muerte.

Todo eso es verdad o, dicho de otro modo, es verosímil, lo que en nuestros tiempos resulta equivalente. Pero algo ha quedado silenciado. Repentinamente se olvidaron las sospechas que en la mayor parte del siglo pasado despertaba el capitalismo por injusto, pero también por irracional. ¿Qué se hicieron las acusaciones de despilfarro y de asignar recursos sin considerar las reales necesidades humanas, las acusaciones de explotación y las imputaciones de generar desigualdades insubsanables en el acceso a oportunidades o el rechazo al uso de la coerción estatal necesaria para mitigar esas imperfecciones? ¿Dónde quedaron las esperanzas en un “mundo nuevo”, las ilusiones y utopías que marcaron a ese siglo, recién terminado?».

La sensación difusa o idea razonada, que se ha intentado instalar en el sentido común de masas o que ya está instalada, es que todas esas creencias "historicistas" sobre la posibilidad de cambiar el mundo y la vida social, sucumbieron junto con el simbólico derrumbe del Muro de Berlín y que esas derrotas constituyen finales irreversibles, porque representaron esfuerzos antinatura, sueños de la razón ensoberbecida.

Socialismo del siglo XXI: La quinta vía (2000)
[Extracto del libro escrito por Tomás Moulian]

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PensadorRobertoAugusto